InnerFix World Travel

Islas separadas por 70 km pero con 24 horas de diferencia: “Aquí puedes celebrar el Año Nuevo dos veces en un solo día”.

En un rincón remoto del Pacífico, existen dos territorios insulares que, aunque geográficamente muy cercanos, siempre viven en días diferentes.

Cuando se menciona la belleza de la Polinesia, Samoa es lo primero que viene a la mente.

Durante generaciones, la humanidad no se preocupó por la hora. Las comunidades organizaban su tiempo según la luz del sol: trabajaban al amanecer, comían al sentir hambre y dormían al caer la noche. Las religiones comenzaron a ajustar los horarios sociales, como ocurrió con el cristianismo, que dividió el día en horas litúrgicas para monjes y sacerdotes (Maitines, Laudes, Prima, etcétera). Con el paso del tiempo, los campanarios de las iglesias y sus relojes —inicialmente solares y luego mecánicos— comenzaron a marcar las horas. Sin embargo, no era un gran problema si en el pueblo vecino había una diferencia de quince minutos. La vida era más apacible.

Organización del Reloj Mundial

https://images.ecestaticos.com/s92YAyXWLDD5CTESiX_hG60o-L4=/0x3:2268×1194/600×315/filters:fill(white):format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2Fb26%2Ff73%2Ffdd%2Fb26f73fdda3d058c58166bbe3799aa18.jpg

Los husos horarios se estructuran a partir del Meridiano de Greenwich como punto de referencia.

La evolución de los medios de transporte, especialmente el ferrocarril, hizo necesario establecer un patrón uniforme para medir el tiempo. En 1884, se llevó a cabo la Convención Internacional del Meridiano en Washington D. C., donde se designó el meridiano de Greenwich como referencia y se establecieron las bases del sistema global de husos horarios.

La Ruta por el Pacífico que Rememora al Capitán Cook

En un mundo ideal, los husos horarios deberían haber sido como gajos de una naranja, todos del mismo tamaño. Sin embargo, la realidad fue diferente: por razones políticas y comerciales, estos se estiraron y se comprimieron como chicles, resultando en paradojas como que China abarque cinco franjas horarias, pero el país opere con una única hora oficial; que naciones como Nepal tengan un huso de +5:45 en relación con Greenwich; o que las bases antárticas seleccionen su horario según el país al que pertenecen, sin considerar su ubicación en el continente blanco.

Donde cambia el día

Kiribati es la primera nación en recibir el Año Nuevo.

Una de las paradojas más intrigantes es la Línea Internacional de Cambio de Fecha. Esta línea se encuentra en medio del océano Pacífico y no sigue un camino recto; en cambio, zigzaguea de un lado a otro, como si saltara en un juego de arcade.

Al observar un mapa, se puede ver cómo Kiribati, un estado de la Polinesia, se extiende como un martillo entre los husos horarios, unificando todo su territorio bajo el horario UTC +14 (lo que significa 14 horas más que el Meridiano de Greenwich). Por lo tanto, cuando en estas islas del Pacífico son las 10:00 del viernes, a unos 2.000 kilómetros, en Samoa Americana son las 9:00… del jueves. En resumen, hay una diferencia de 25 horas.

Por esta razón, el nombre de Kiribati —que casi nadie recuerda durante el resto del año— se convierte en tendencia cada 31 de diciembre, ya que es uno de los primeros lugares del mundo en dar la bienvenida al Año Nuevo. Si uno fuera millonario y tuviera un jet privado, podría disfrutar de las uvas (o el fruto tropical que prefiera) en Nochevieja en Tarawa, la capital de Kiribati; volar durante unas tres horas hasta Samoa Americana, disfrutar de un palusami (cerdo con crema de coco envuelto en hojas), tomar una siesta, pasear por la playa y llegar a Pago Pago, su pequeña capital, para brindar y celebrar el Año Nuevo por segunda vez.

Es un paraíso… Y el primer lugar poblado del mundo en recibir el Año Nuevo.

Las hermanas separadas por el tiempo

Samoa fue el primer Estado independiente de la Polinesia.

Sin embargo, estas divisiones arbitrarias son aún más fascinantes al notar que Samoa Americana se halla a solo 70 kilómetros del Estado independiente de Samoa y, aun así, están separadas por 24 horas.

A pesar de la similitud en sus nombres, Samoa y Samoa Americana son territorios distintos. Geográficamente pertenecen a la misma región de la Polinesia —islas volcánicas rodeadas de atolones— y comparten cultura y tradiciones. Sin embargo, el reparto del mundo realizado por las grandes potencias a finales del siglo XIX las separó como si fueran porciones de un pastel: en 1899, el Tratado Tripartito de Samoa estableció que Samoa Occidental quedara bajo control alemán y que Samoa Oriental fuera adjudicada a Estados Unidos.

Fuera del mapa

Dos pequeñas islas en un gigantesco océano

La belleza agreste de la isla de Tutuila, en Samoa Americana.

La primera, conocida como Samoa Alemana entre 1900 y 1914, y como Samoa Occidental hasta 1997, fue el primer Estado polinesio en declararse independiente en 1962. Su superficie es de 2.830 km², un poco menor que la provincia de Álava, y el 96 % de su territorio se concentra en las islas de Upolu y Savai’i.

Samoa Oriental —o Samoa Americana— es más pequeña: las cinco islas del archipiélago apenas suman 199 km², menos que la superficie de El Hierro. Es un territorio no incorporado a Estados Unidos, lo que genera la peculiar situación de que sus habitantes sean “nacionales estadounidenses”, pero no ciudadanos con plenos derechos.

Mejor perder un día en la vida…

Los samoanos prefirieron perder un día antes que vivir a contracorriente de sus socios comerciales.

Hasta hace pocos años, ambos territorios compartían el mismo huso horario. Sin embargo, hace quince años, las autoridades de Samoa decidieron cambiar de zona. La razón era económica: sus principales relaciones comerciales eran con China, Australia y Nueva Zelanda, y tenían el inconveniente de estar un día por detrás.

El dilema se resolvió de manera pragmática: en 2011 se acordó que, tras el 29 de diciembre, el calendario saltara directamente al 31 de diciembre. Prefirieron perder un día en la vida antes que millones de euros —o de tālās samoanos, respetando la divisa local— debido a los desfases horarios. Así, Samoa adoptó el huso UTC +13, mientras que su vecina mantuvo el UTC –11. Es decir, 24 horas de diferencia a pesar de estar separadas por apenas 70 kilómetros.


Las imágenes que están publicadas en el blog se encuentran sujetas a los derechos de autor de sus correspondientes propietarios legítimos



Descubre más desde InnerFix World Travel

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Scroll al inicio

Descubre más desde InnerFix World Travel

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo